Cuando hablamos de innovación
educativa, reflejamos un abanico muy amplio de posibilidades. Pero cuando
hablamos de innovación educativa a través de las nuevas tecnologías, vemos que
se traduce claramente en una serie de mejoras en el ámbito de la educación.
La primera de ellas es la
inmediatez. Al incluir las nuevas tecnologías en el ámbito educativo, se
contribuye a que la comunicación entre los miembros de la comunidad sea más
fluida e inmediata, lo que facilita en gran medida el aprendizaje. No debemos
olvidar cuando nuestros padres escribían notas en la agenda a los profesores
para recibir una respuesta al día siguiente: el período mínimo transcurrido
eran 24 horas hasta que la respuesta era recibida. Actualmente y gracias a
diferentes plataformas destinadas a la educación, nos encontramos con la
posibilidad de comunicarnos con padres y profesores y recibir una respuesta
sino inmediata, en menos de 3 horas.
Si vamos más allá y nos
centramos en el alumnado, sin duda nos encontramos con una generación de
nativos digitales a los que a veces resulta difícil sorprender. Cuando el
alumnado conoce y maneja las nuevas tecnologías de una forma tan fluida, el
objetivo es que aprendan a enriquecer su propia educación. Un ejemplo que puede
resultar positivo e innovador es el uso de la aplicación PLICKERS, en la que
los alumnos pueden comprobar como el examinarse de la unidad de Lengua
Castellana puede resultar divertido mediante códigos QR. De esta forma, se
innova la metodología de evaluación y el pensamiento del propio alumnado.